sábado, 5 de abril de 2008
Sábado en la mañana...
Que quietud se siente, como si el mundo entero soñara que duerme y entronces respiraran todos en un mismo ronroneo, como si el perro y el sol y el vecino y la cama y lo demás no fuera nunca a despertar, y tú abres los ojos para encontrarte con la luz y el aroma fresco de la mañana que se cuela entre las cortinas y se te mete en los poros y escuchas el silencio como un gemido doliente, una punzada incómoda, te retuerces en la cama, cierras los ojos y tratas, con todas tus fuerzas, tratas de reunirte a esa calma de cuarto-cunero, pero es inutil, siempre, por que ahora todo se despierta, el perro, el sol, el vecino, y todo, todo se estira y se talla los ojos y bosteza y se incorpora, y sabes que nunca volverá ese sábado por la mañana.
The End.
11:48